Unas cifras oficiales demasiado optimistas
La Consejería de Agricultura y Ganadería ha arrojado unas primeras estimaciones sobre la producción de cereales en Castilla y León, y se ha mostrado muy positiva al estimar que ha aumentado la cosecha un 10% respecto al año pasado. En concreto, los datos oficiales consideran que Palencia es la tercera productora de cereales en Castilla y León, después de Burgos y Valladolid, ya que está previsto que los agricultores de esta provincia cosechen más de un millón de toneladas de cereal este año. Se trata de un ligero aumento respecto a la pasada campaña, en la que se
recogieron unas 900.000 toneladas de cereal.
recogieron unas 900.000 toneladas de cereal.Sin embargo, los agricultores consideran que estas previsiones pecan de optimistas, ya que «no se han tenido en cuenta los daños que han producido las tormentas en algunas zonas», según explica el presidente de Asaja, Alfonso Núñez, que estima en unos 9 millones de euros las pérdidas que se produjeron antes de la segunda tormenta que asoló a los campos palentinos a comienzos de este mes.
Por su parte, el coordinador de UCCL, Francisco Javier Salvador, explica que es más realista situar la producción de cereales de este año en unas 800.000 toneladas, a lo que añade que ha sido una cosecha «muy desigual e irregular», con algunas zonas más afectadas por el predrisco que otras, ya que pueblos como Magaz, Villambroz, Baltanás y Tabanera de Cerrato se han llevado la peor parte. Algunos pueblos han sufrido las dos grandes tormentas de pedrisco, como Villaviudas y Antigüedad, multiplicando de este modo sus pérdidas, además de su frustración.
A pesar de que los precios del cereal continúan al alza, los agricultores consideran que aún es pronto para valorar la producción de este año, ya que todavía quedan pendientes de cosechar algunas zonas de Saldaña, Guardo y Cervera. Las estimaciones se han hecho porque el baremo siempre lo marca la zona del Cerrato y Tierra de Campos, y en las tierras de estas zonas se ha terminado prácticamente la cosecha.
Por otro lado, las previsiones tienen en cuenta la cantidad de hectáreas de producción, cuando debieran considerar «lo que produce cada hectárea, que no es lo mismo», según explica el coordinador de COAG, Pablo García.
El trigo es el cereal que ha experimentado una mayor subida en la producción, ya que se ha adaptado mejor a las inclemencias metereológicas que han afectado negativamente a otros productos como la cebada y la avena. Estos dos cereales han aguantado peor el exceso de humedad y las variaciones bruscas de temperatura que llegaron con la primavera, con lo que han sufrido un descenso en la producción respecto al periodo del 2010. Además, otras irregularidades que han favorecido una reducción en la cosecha de avena y cebada han sido la proliferación de bacterias, hongos y golpes de calor, así como la acumulación de agua.
Por otra parte, cada vez se siembra menos cebada, con lo que luego la producción de este cereal es menor. El centeno también ha aguantado bien este año, y ha crecido con fuerza, especialmente en los terrenos altos y pedregosos de Guardo y Cervera.
Países como Francia y Alemania han sufrido peores cosechas que España, también afectados por una climatología poco benigna para el cultivo del cereal. Aún así, los productores palentinos consideran que se valora más el producto extranjero que el local, que está sometido a unos rigurosos controles de calidad. El secretario de UPA, Domiciano Pastor, considera importante el hecho de «promover el producto local», y asegura que la política agraria debe encaminarse a garantizar los presupuestos y su cumplimiento, así como a favorecer una distribución más equitativa de las ayudas que se destinan a los pequeños y medianos agricultores, «ya que el desarrollo rural lo propician los que trabajan la tierra día a día», agrega. Por otro lado, Domiciano Pastor considera que hasta que «la producción no se convierta en dinero es precipitado definir la cosecha de este año». Además, Pastor explica que la producción tiene que ir en consonancia con los precios, y explica que aunque este año la producción haya aumentado, los precios están más bajos que en anteriores campañas.
Además, las asociaciones de agricultores y ganaderos consideran que las estimaciones que proyecta la Junta pocas veces coinciden con la cifra real al final de la cosecha. A todo esto hay que añadir que el sector primario sufre los estragos de la crisis de una manera especial, y se infravalora el trabajo en el campo, poniendo en peligro a los trabajadores que satisfacen la demanda de productos básicos que nacen de la tierra, si bien es cierto que los principales afectados por la recesión económica son los ganaderos. Además, los piensos y las medicinas de los animales mantienen unos precios excesivos y poco rentables para los pequeños productores, que observan con impotencia cómo el sector se hunde.
Los únicos que sobreviven ala crisis son los trabajadores que mantienen ganaderías mixtas, que combinan el cuidado del ganado con el trabajo en el campo. Pablo García critica también la escasa implicación en de las instituciones para premiar al productor local, que trabaja en el campo, genera empleos y fomenta el desarrollo del medio rural. En su opinión, los grandes beneficiados son siempre los intermediarios.
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